ENTRE LOS FUSILES NO SE ESCUCHAN LAS VOCES

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«A Dios y a mis padres por estar conmigo
en la difícil época que viví, porque
estuvieron apoyándome y esperándome
y nunca se olvidaron de mí.»

«A mis hijas por ser mi motor y alegría,
por darme la fuerza para salir adelante
en la construcción de una nueva vida.
Gracias a todos, este libro es para ellos.»